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Fernando III el Santo
La conquista del Guadalquivir
DF Antigua y medieval n.º 94
Si hubo un rey hispano que destacó por sus éxitos en el largo proceso que la historiografía conoce como “La Reconquista”, no ha de ser otro que Fernando III de Castilla, más tarde canonizado y, por lo mismo, conocido también como el Santo. Durante su dilatado reinado de treinta y cinco años (1217-1252), Fernando se dedicó a una frenética actividad política y, sobre todo, militar, que le brindó extraordinarios frutos: en primer lugar, fue quien unificó definitivamente Castilla y León, dos reinos que llevaban siglos uniéndose y separándose, pero que a partir de este momento ya no volverían a separarse jamás. Pero no menos importante fue el espectacular impulso que dio al proceso de expansión de Castilla hacia el sur, esto es, en perjuicio de las potencias del al-Ándalus.
Los ejércitos de Fernando III en Santo lograron conquistar nada menos que las ciudades de Jaén, Córdoba y Sevilla, además de una miríada de villas y territorios menores, lo que de facto implicó que todo el valle del Guadalquivir pasase a manos cristianas. Cuando Fernando exhaló su último aliento, Castilla ocupaba ciento veinte mil kilómetros cuadrados más que cuando se ciñó la corona. Sus últimas palabras, según una de las crónicas, fueron las siguientes: “Señor, gracias te doy y te devuelvo el reino que me diste con aquel provecho que yo pude alcanzar”.
Ficha técnica