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Suevos en Hispania
DF ANTIGUA Y MEDIEVAL N.º 96
El 31 de diciembre del año 406 el río Rin se congeló, y una masa de bárbaros germanos aprovechó la circunstancia para cruzarlo a pie y entrar, a las malas, en el Imperio romano. Entre ellos estaban los suevos quienes, tras tres años de asolar la Galia, fueron instrumentalizados por un usurpador para cruzar los pirineos y entrar en Hispania. Una vez ahí, se repartieron el territorio con el resto de pueblos bárbaros y se establecieron en el noroeste de la Península (la antigua Gallaecia). Muy pronto (año 411) firmaron un pacto de alianza con Roma (foedus) por el que, a cambio de servir al imperio, este legalizaba su asentamiento. Así se creó el reino suevo de Gallaecia, que en su momento de máxima expansión, a mediados del siglo V, llegaría a dominar toda la costa atlántica, así como las ciudades de Asturica, Legio, Braccara, Olisipo, Emerita, e incluso Hispalis y Gades. Este reino sobreviviría hasta el año 585, cuando fuera sometido por el rey visigodo Leovigildo.
Ficha técnica