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La Edad del Hielo
DF ARQUEOLOGÍA N.º 69
Hubo una época en que las temperaturas se desplomaron, el hielo avanzó por todo el planeta y animales y humanos tuvieron que migrar hacia las tierras que aún eran habitables. Fue la Edad de Hielo, la época de los grandes mamíferos, de los mamuts y los dientes de sable; la época en que los rinocerontes, cubiertos por una gruesa capa de pelo, pastaban por los valles de la península. Fue también la última época en que convivimos con los neandertales, nuestros parientes más cercanos.
Durante este periodo no solo se formaron grandes glaciares que marcarían el paisaje tal y como lo conocemos hoy, sino que enormes masas de tierra quedaron al descubierto, favoreciendo la comunicación entre poblaciones. Esas mismas tierras quedarían después bajo las aguas, escondiendo sus secretos y sus huesos, cuando los hielos finalmente se retiraron. Los humanos terminaron de poblar todos los rincones del planeta y comenzaron a plasmar sus creencias e historias en las paredes rocosas de cuevas y abrigos. Fue el alba del arte y la espiritualidad, de los mitos y los ritos, pero también de nuestras primeras alianzas entre especies. Los primeros perros domesticados datan de esta época, y nuestros compañeros fueron enterrados con solemnidad desde el principio. Nos acompañaron en la tierra y en las estrellas.
El final de este periodo trajo nuevas domesticaciones, una mayor prosperidad para la humanidad y el inicio de nuevas épocas, nuevos artes y nuevas formas de organización. Pero también supuso el final de los gigantes peludos que una vez dominaron el mundo. Los megaloceros, con sus enormes cornamentas, los perezosos gigantes y los mamuts perviven hoy solo en nuestros museos, películas e imaginación. Pero quién sabe… Quizá un día otros hielos y otros gigantes vuelvan a dominar nuestro mundo. Quizá los renos o los saigas vuelvan a cruzar los Pirineos.
Ficha técnica